V Congresso Panamericano de Antroposofia - Buenos Aires - 2011 - El mito de la creación

En un tiempo inmemorial existía IANBIRU y también GUARAÚ, de este último brota TUPÃ, quien crea los mundos mediante sonidos, palabras, del verbo Guaraci – la esencia que Él es – luminosidad, Gran Sol.

TUPÃ crea a la Madre Tierra y dibuja en ella futuras formas: montañas, lagos, ríos. Ahora necesita que alguien continúe el trabajo de la creación. Tupã cuida las grandes cosas así, – y crea al primer ser humano. El primer ser humano es Tupá-mirin que quiere decir pequeño creador.

Cuando Tupã-mirin llegó, él no conseguía vivir en la Tierra – en la forma humana. Él era etéreo, alado, luminoso – se parecía a un pájaro. Tupã-mirim dijo a Tupã que no conseguía vivir en la tierra. Entonces Tupã le pide que vaya a los cuatro rincones del mundo para buscar sabiduría.

Tupã-mirim sale del naciente y va al poniente y encuentra una piedra y le dice:

    - Piedra,  ¿puedes enseñarme a vivir en la Tierra?

     Y la piedra respondió: Entra en mí.

Y mientras es  piedra él aprende a meditar. Pero la piedra le dice que él que no es sólo así. Por eso, él sale, va al Sur y encuentra el primer árbol, una Palmera. Y entonces él le dice:

     -Árbol, ¿puedes enseñarme a vivir en la Tierra?

Y el árbol respondió: Entra en mí. 

Así, ellos se fundieron y se hicieron uno. Y él se sintió arraigado. Pasado algún tiempo el árbol le dijo:

     -Ya has aprendido. Ahora sal y busca otros maestros.

Tupã-mirim fue hacia el Norte y encontró el primer animal – un jaguar. Y siendo jaguar él siente el olor de la tierra, siente el aire...anduvo y recorrió varios caminos. Y entonces, cuando él aprendió, el jaguar le dijo: sigue tu camino.

Él fue al Este y  encontró una montaña y allá en lo más alto vio una gruta que irradiaba luz. Tupã-mirim subió y entró, pues había una luminosidad plateada que venía de una serpiente. Y él le pregunta:

     -¿Me enseñas a vivir en la Tierra ? 

Y la serpiente respondió:

-¡Yo soy el espíritu de la tierra! Y fue rodeando y moldeando una forma a partir del barro y del agua. Usó dos cristales y con ellos hizo así los ojos, surgiendo entonces la primera forma humana.     La Madre Tierra entonces dijo:

     - Entra en esa forma, pues así aprenderás mucho sobre la tierra.

La Madre Tierra dijo:

-¡Vete y mira!  Y fue la primera vez que él vio el mundo con ojos de cristales y dijo:

     - ¡Qué lindo!

La serpiente completó:

- Junto con lo que te di estás llevando mis dones. Los dones de la tierra, del agua, del fuego y de los vientos. Y Tupã-mirim dijo:

     - Y, ¿qué hago con esos dones?

      -Tienes cuatro dones de mi influencia...con ellos me ayudarás a hacer nuevas formas de vida en el mundo.  Lo que tú quieras. – completó la serpiente.  Además de los cuatro  recibes también el don de IANDERÍ – don de Tupã – y juntando los dones serás invencible. 

-¿Cómo?, preguntó Tupã-mirim... ¿Dónde está el don de IANDERÍ?

Y la serpiente respondió:

- ¡Está en las palabras! Y ¡atención!, cuidado con lo que piensas y con lo que dices, pues aquello que pienses y digas sucederá.

Y así, él bajó la montaña con los dones de la Tierra y del Cielo. Y hace la prueba y dice guacamayo – y apareció el guacamayo (que en tupi-guaraní es anú -???), y él dice URUQUEUA que significa lechuza, y apareció la lechuza...así van surgiendo varios pájaros, y él ve que es verdad el poder de la palabra...  Pero él sigue...mira hacia el suelo y dice ¡yacaré! Y así apareció el primer yacaré... paca-tatú.... y de ese modo fue andando y nombrando, hasta que llegó a la orilla de un río. Cuando él  dice ARUANÃ, PIRARUCU, y sigue nombrando varios tipos de peces que fueron surgiendo por primera vez en la Tierra... El se quedó impresionado y preocupado – dijo nombres de plantas, árboles y así pasó mucho tiempo en el mundo pensando y nombrando.

Pasado algún tiempo él vuelve a la gruta y dice:

     - ¡Oh!, Madre Tierra, vine a devolver el cuerpo y los dones para vivir en la tierra.

      -No, no es necesario que los devuelvas. Puedes quedarte para siempre – respondió la Madre Tierra.  

Y él dijo: Tuve el jaguar, la palmera y la piedra, y todo eso que tuve, lo devolví. Ya aprendí y quiero volver  a la  tierra de mi padre.

La Madre Tierra entonces le dijo a Tupamirim que él podría quedarse con el cuerpo todo el tiempo que quisiera y que cuando se cansara podría hacer un hoyo y dejar su cuerpo. Eso podría ser en cualquier lugar y que él no necesitaba volver más.

Madre Tierra nos dio el cuerpo, y nosotros lo rechazamos y lo devolvemos.

Tupã-mirim bajó, creó todo y nada más tenía para crear. Resolvió entonces ir a una cascada de aguas cristalinas y que formaba un espejo de agua.  Allí se ve por primera vez, dice MAVUTZINIM (que cosa bella, maravillosa) – y así nació la primera mujer que es nombrada MAVUTZINIM. Ellos siguieron andando y como ella vino del agua, él le quiere enseñar las cosas. Los dones – él dice – ya creé todo. Ella responde – Sólo hay peces grisáceos, sin colores, y entonces, ella dice PANAMBY – que quiere decir mariposa – y así  nombra a todos los bichos coloridos, pequeños y bonitos... Y dice otros nombres de frutas y participa en la creación del mundo. Ella le pregunta a Tupã-mirim  si podría  haber más gente. Y él le pregunta cómo podría hacer eso. Entonces, ella va a la selva, toma una semilla de cada árbol, pone en una calabaza y la cierra con un pedazo de palo y hace el primer sonajero... Ella lo sacude y canta varios sonidos y las semillas se transforman en niños. Nace la primera tribu – roja, amarilla, azul - de varias razas – se tornan nuestros primeros padres. Nuestro primer ancestral enseñó lo que aprendió: los primeros fundamentos, los dones de la tierra y del cielo, y nos enseñó también sobre el cuidado que se debe tener con aquello que se dice. Hasta que un día Tupã-mirim se cansó y le dijo a MAVUTZINIM que la contribución se había completado y que él quería volver. Así, entregó su forma a la Madre Tierra y su ser espiritual salió y volvió  al Sol, el Sol que viene del naciente. El decidió quedarse cerca para ver el crecimiento de sus hijos y nietos. Pasado un tiempo MAVUTZINIM también se fue y entregó su forma, pero su ser se transformó en la Luna. MAVUTZINIM nos mira de noche y Tupimirim nos mira de día. La Luna y el Sol son nuestros primeros antepasados.

En esa misma tribu, de esas mismas semillas, habían nacido dos hermanos considerados los más viejos, cumpliendo el papel de líder. IANDERU WASÚ (= el más viejo) y IANDERU QUEI (= el más joven / entre el más viejo) asumieron el liderazgo. Hubo un momento en el que el más joven quiso conocer el otro lado del mundo. Trató de convencer a todos, pero no todos querían ir. Fue así que surgió la primera desavenencia, pues el más viejo, además de no querer atravesar el río, le dice al más joven que se vaya solo. Hubo una reunión del consejo y la mitad quiso atravesar el río.

El más joven, con su grupo, atravesó el río y desapareció en la selva. El más viejo permaneció y mantuvo los fundamentos primeros. Siguieron viviendo en la selva en casas comunitarias conocidas como Maloca.

 Maloca, choza grande, donde vivían varias familias. El conjunto de malocas (grandes chozas) es TABA, que significa aldea. El pueblo vivía como una comunidad y trabajaba en el cultivo, la pesca, la confección y cerámica y el arte.

Pasado un largo tiempo, el más viejo soñó que IANDERU QUEI regresaba a su casa. Soñó debajo de la luna llena (madre ancestral) y se quedó esperando. El más joven entonces retornó a casa con un grupo de guerreros que crearon las primeras armas, la discordia. Ellos se habían subdividido en otros grupos y IANDERU QUEI, cuando volvió, no reconoció a su tribu y ni a su hermano IANDERU WASÚ.  Él derriba a su hermano y así sucede la primera muerte con una flecha poderosa. IANDERU QUEI se había olvidado de su origen, de dónde vino, de los parientes, de los amigos. El hermano abre los brazos para recibirlo y muere. El más joven domina a la tribu y hasta hoy los descendientes del más joven viven en discordia, hasta que DITIARI (una mujer anciana) tiene un sueño (sueño semilla). En el sueño ese tiempo de conflicto estaría finalizando. Ella ve al primer grupo que atravesó el río dividirse en tres grupos diferentes, y cada uno tomando una dirección. Ella ve grupos de raza blanca, amarilla y negra regresando y la raza que permaneció, roja. Ella ve que cada uno regresa. Generará en un primer momento mucha confusión, y en un segundo momento dará origen a un nuevo pueblo.